Si una pareja cree que necesita ir a terapia de pareja, ya es tarde para ir.

Hay algunas premisas que nos parecen muy relevantes y pueden ayudarnos a entender el comportamiento de las relaciones:

  1. Cada pareja es un mundo. A cada pareja le funciona unas reglas del juego, ninguna regla es mejor que otra. Lo importante es definirlas entre los dos y llegar a acuerdos. Entender que cada miembro de la pareja tiene su propia historia y que interpreta el mundo de una manera distinta a mí, es básico para relacionarme adecuadamente.
  2. La mayoría de los conflictos en las parejas no se resuelven nunca. ¿y cómo es esto? Muy simple, como dice Gottman, todas las parejas tienen desacuerdos, somos seres humanos únicos y es normal que tengamos nuestras diferencias. Las parejas tienen que valorar cuales de esos conflictos son relevantes para mí, mis valores, mi forma de vida etc, y cuales son superficiales y, aunque me gustaría que fueran de otra manera, puedo vivir sin acuerdo.  Una vez tenga esto claro, nos centraremos en resolver aquello más importante.
  3. Una de las claves de éxito de las relaciones es que las interacciones positivas entre los miembros superen las negativas. Es decir que, a diario, tengamos más contactos positivos (verbales, físicos, emocionales, etc…) que negativos.

La realidad es que nadie nos enseña a manejar las relaciones, aprendemos nuestras profesiones, aprendemos habilidades, deportes etc… pero nadie nos enseña a relacionarnos. Hay algunas parejas que, de natural, saben hacerlo porque son parejas emocionalmente inteligentes pero la gran mayoría no sabemos cómo.

Lo ideal sería que, todas las parejas cuando llevan ya un tiempo de relación y empiezan a detectar diferencias que les cuesta resolver, acudan a un profesional que pueda “enderezar” y les pueda acompañar en el entendimiento mutuo y la resolución de conflictos. La clave está en la detección temprana de ese “nos cuesta resolver” porque lo importante no es, no tener diferencias, si no, no saber resolverlas.

Por lo tanto, lo que estamos diciendo es que el mejor momento para ir a terapia es cuando estamos en general bien, pero empezamos a detectar que solos no podemos resolver determinados temas y se “quedan pendientes” o sin resolver. El psicoterapeuta nos permite integrar los tres conceptos básicos descritos anteriormente y nos ofrece herramientas para salir de los conflictos sin hacer de ellos algo muy dañino para la relación. Esto parece fácil de entender, pero en algunas de nuestras culturas es bien complicado.

Normalmente acudimos a terapia cuando ya la pareja se encuentra muy deteriorada, vamos como último cartucho y queremos que el terapeuta “haga magia” con nosotros y eso, la mayoría de las veces no es posible.

La felicidad en la pareja es algo que hay que trabajar a diario, parece un tópico, pero es real, es importante que “se entrene”, igual que entrenamos el cuerpo y no esperamos a estar hechos una ruina físicamente para hacerlo. Wefeel ayuda a este objetivo, pone a las parejas en interacción positiva constante y contribuye a que se cumpla uno de los pilares básicos para que la relación funcione.