Nuestra relación es una expresión de nosotros mismos. Cada relación que vivimos tiene una importancia en nuestra vida; las relaciones con amigos, familiares… y especialmente la relación de pareja.

Cuando estamos en una relación, nuestra pareja nos puede hacer descubrir muchas cosas acerca de nosotros mismos, es por eso que ciertas personas se nos presentan en nuestra vida.

¿Por qué nos sentimos atraídos por un tipo de persona? y ¿Por qué sentimos rechazo hacia otras?

La respuesta es sencilla, pero conlleva una reflexión profunda. Todos somos espejos de los demás, por lo tanto, lo que vemos en el otro es una proyección de nosotros mismos, de nuestros deseos y nuestros anhelos.

Nos sentimos atraídos por las personas que tienen características similares a aquello que nos gusta de nosotros mismos (o a aquello que anhelamos ser) y deseamos estar en su compañía porque inconscientemente sentimos que al hacerlo, nosotros podemos mostrar  o ser parte de esa versión que nos agrada. Por el contrario, sentimos rechazo hacia otra persona cuando nos refleja características que negamos de nosotros (normalmente, características nuestras que no nos gustan). Si reconociéramos y aceptáramos esas características en nosotros, no nos molestarían en el otro. Cuando entendemos esto podemos reconocer más fácilmente por qué nos molesta tal cosa de nuestra pareja… por qué nos ha hecho sentir así… etc.

Respecto a esto, algo que conviene no olvidar, es que el ser humano tiene la capacidad de decidir cómo se siente ante cualquier situación. No es nuestra pareja “la que nos enfada”, somos nosotros quienes, consciente o inconscientemente, decidimos que cierto comportamiento de nuestra pareja nos enfade.

Cuando ponemos el foco de atención en la otra persona con respecto a cómo nos sentimos estamos perdiendo una valiosa perspectiva. Todas las emociones que se generan en nosotros mismos son respuestas que emitimos con respecto a nuestras vivencias anteriores y sistema de creencias.

Toda relación se convierte en una oportunidad de auto conocimiento; nuestra relación es una “herramienta” para nuestra propia evolución. Por esta razón, el desarrollo de las relaciones es la actividad más importante de nuestra vida, entendiendo que todo lo que vemos a nuestro alrededor es una expresión  que, de alguna u otra manera, nos conecta con nosotros mismos; con lo que nos gusta de nosotros, lo que nos disgusta o lo que anhelamos ser.

De esta forma, si nos relacionamos de forma sana, buscaremos a alguien que nos devuelva la mejor versión de nosotros mismos. Sin embargo, cuando escogemos a alguien que refleja lo que menos nos gusta de nosotros, según la teoría del espejo, podría ser porque de forma inconsciente busquemos enfrentarnos a nuestra parte menos atractiva y  tratemos de confirmar que no merecemos ser queridos.

Así pues, el tipo de pareja al que abriremos nuestras puertas dependerá de cómo nos queramos y aceptemos nosotros mismos,

“Todo lo que nos irrita de otros nos lleva a un entendimiento de nosotros mismos.” -Carl Gustav Jung

La próxima vez que sientas una emoción fuerte frente a una situación con tu pareja, antes de recriminarle, párate unos instantes y pregúntate ¿Qué veo en él/ ella que me produce sentirme así? Cualquier cosa que haya sido, sé consciente de que esa característica también florece en ti y tú tienes la capacidad de cambiarlo. Todo está dentro de ti

 

 

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