Hay que profundizar mucho en el interior de uno mismo para entender los buenos motivos que nos llevan a mantener una relación cuando nos está generando un problema.

No debemos caer en la tentación de prejuzgar o tratar de imponer fórmulas magistrales para dar con la solución o el consejo preciso para una pareja en crisis.

Por nuestra experiencia, los modelos de compensación y funcionamiento de cada relación son tan íntimos y variados que no hay manera de simplificar y tratar de guiarles a través de procesos prediseñados. Hay que entender a cada miembro de la pareja por separado y entender la relación como un miembro más.

Además, los motivos de apego a una relación pueden ser muy distintos de los que nos llevan a vincularnos a la persona.

En cualquier caso, es muy útil hacerse ciertas preguntas que nos puedan dar alguna clave respecto a lo que siento por la persona, mas allá de la relación y de las buenas razones para continuar con alguien.

1. ¿Me imagino con él/ella en el futuro?

Soy capaz de verme feliz con el/ella en una situación futura, aunque las circunstancias de mi entorno cambien.

2. ¿Soy capaz de trascender los defectos de mi pareja?

Si bien es probable que discutamos por las diferencias, logramos conectarnos con lo que los une. Me compensa.

3. ¿Mantengo la admiración por la otra persona?

En la medida que admiramos al otro, lo seguiremos encontrando atractivo e interesante. Sentir que puedo aprender y crecer con mi compañero, es uno de los sentimientos más cercanos al amor.

4. ¿Disfruto con su bienestar?

La generosidad entre los miembros de una pareja es una clave de relación sana y amor. Si me hace feliz que la otra persona disfrute, tenga éxito o viva una experiencia que le haga crecer, es que hay amor. Esto debe existir, aunque esas experiencias no siempre estén relacionadas con nosotros mismos.